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Guía

Fotos de tu trabajo con el celular que sí venden

Tu celular alcanza de sobra. Lo que falla casi siempre es la luz y el fondo, y las dos son gratis.

Las fotos deciden si te escriben. Alguien llega a tu perfil, ve el trabajo, y en dos segundos decide si pareces bueno.

Y no necesitas cámara. Necesitas luz, un fondo que no estorbe, y tomarte treinta segundos.

Las tres cosas que arruinan una foto

1. La luz de mediodía

El sol directo a las dos de la tarde hace sombras duras y quema los brillos. Un portón negro se ve como una mancha.

Cuándo sí: temprano, tarde, o en día nublado. El nublado es la mejor luz gratis que existe: parejo, sin sombras duras.

Adentro: ponte junto a una ventana, con la luz entrando de lado. Apaga el flash. El flash del celular aplana todo y le mete un color feo.

2. El fondo

La bicicleta, el bote de basura, el cable, el perro. Tú no los ves porque estás viendo tu trabajo; el cliente los ve todos.

Diez segundos antes de la foto: quita lo que sobra del encuadre. Es lo más barato que puedes hacer y lo que más cambia el resultado.

Si no puedes mover nada, acércate hasta que solo salga tu trabajo.

3. El ángulo de la altura del pecho

La foto de pie, apuntando hacia abajo, se ve a desgana. Es la foto de alguien documentando, no presumiendo.

Agáchate un poco. Ponte a la altura de la mitad del trabajo. Un portón fotografiado desde su centro se ve imponente; desde arriba se ve chaparro.

Y un poco de lado, no de frente. Tres cuartos le da volumen y se nota que es un objeto real.

Las tres fotos de cada trabajo

Tómalas siempre, aunque tengas prisa:

  1. Completa. Todo el trabajo, desde donde lo vería un cliente al llegar.
  2. Detalle. Un acercamiento a lo que te salió bien: la soldadura, la junta, el acabado. Esta es la que convence a quien sabe.
  3. Antes. Si te acuerdas de tomarla. El antes y después es la publicación que más se comparte, siempre.

Con tres fotos por trabajo tienes para el perfil de Google, para el sitio, y para publicar sin repetir la misma imagen en todos lados.

Detalles que sí importan

Limpia el trabajo antes. Un trapo. La rebaba, el polvo de la obra, las huellas — todo eso sale en la foto y se lee como descuido.

Horizontal para el sitio, vertical para redes. Toma las dos. Son cinco segundos más y te ahorra recortes feos después.

No uses el zoom. El zoom del celular degrada la imagen. Camina.

Ni un filtro. Los filtros hacen que un trabajo real parezca render. La gente confía más en la foto sin tratar.

No pongas marca de agua. Con tu logo encima se ve a la defensiva y le quita espacio al trabajo. Nadie te va a robar la foto de un portón.

Pedir permiso, sin que sea incómodo

En casa de un cliente, pregunta antes de empezar y sé concreto:

¿Le tomo unas fotos al trabajo cuando quede? Solo la pieza, nada de la fachada ni del número. Es para enseñar lo que hago.

Planteado así casi nadie dice que no. Si dicen que no, respétalo y toma el detalle en el taller antes de instalar.

Antes de subirlas a Google

Quítales los metadatos. Las fotos del celular llevan GPS, y Google avisa que puede usar esa ubicación para mover tu negocio en Maps. Si tomaste la foto en tu casa y la subes tal cual, puedes acabar con tu domicilio particular publicado.

Lo más fácil: mándate la foto por WhatsApp y descárgala. WhatsApp quita los metadatos al comprimir.

Lo que no se vale

Fotos de internet. Se nota. El cliente que estaba a punto de escribirte reconoce una foto de catálogo y se sale. Y muchas tienen dueño.

Tu foto imperfecta, con tu trabajo real, vende más que la foto perfecta de un trabajo ajeno. Siempre.

Preguntas frecuentes

¿Necesito una cámara buena?
No. Cualquier teléfono de los últimos cinco años toma mejores fotos de las que necesitas. Lo que separa una foto que vende de una que no es la luz y el fondo, y las dos son gratis.
¿Cuántas fotos debo tener de cada trabajo?
Tres como mínimo: el trabajo completo, un acercamiento al detalle que te enorgullece, y el antes si lo tienes. Con eso armas publicación, perfil de Google y sitio sin repetir la misma imagen en todos lados.
¿Puedo usar fotos de internet mientras junto las mías?
No. Se nota, y le quita credibilidad justo a quien estaba a punto de escribirte. Una foto tuya imperfecta convence más que una perfecta que no es tuya. Además muchas tienen derechos y su dueño puede reclamar.
¿Y si el cliente no me deja fotografiar su casa?
Pregunta antes de empezar y sé concreto: solo el trabajo, sin fachada ni número, sin nada que identifique el domicilio. Casi nadie dice que no cuando lo planteas así. Si dicen que no, respétalo y toma el detalle en el taller.

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¿Lo quieres resuelto sin hacerlo tú?

Esto es exactamente el trabajo que hago. Precio cerrado, dicho antes de empezar.